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El paquete que no llega: La aduana en Canarias

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Vivimos en un país de pandereta, donde las normas, que en principio pueden manar de una base lógica y justa, terminan aplicadas de forma esperpéntica e indiscriminada por gente que o no sabe hacer su trabajo o corre mejor suerte haciéndolo como le viene en gana.

El pasado 9 de diciembre se me ocurrió hacer otro pedido más a Amazon, en esta ocasión, a la división española, Amazon España. Un paquete algo más voluminoso que de costumbre (lo más grande que había pedido hasta el momento era una placa base de ordenador y mis pedidos, por lo general, suelen ser películas y discos) que puso a prueba mi confianza en que llegara sano y salvo y, sobre todo, a tiempo. La fecha estimada de recepción del paquete estaba señalada para el 12 de diciembre, aunque yo ya contaba con al menos cuatro días de retraso como norma general por experiencias anteriores.

En dos días el paquete había salido de Francia, había llegado a Alemania y de ahí había aterrizado en Madrid. No me lo podía creer: al fin y al cabo había pagado los portes mínimos (poco más de 2€). Sabiendo que estaba en Madrid, hice un cálculo mental y pensé que llegaría a Gran Canaria en un par de días y a Lanzarote en otro par más.

Pasaron esos días y alguno más y no había noticia del paquete. Entré en la página de Amazon y comprobé que el paquete seguía en Madrid. Me alarmé y pensé en lo peor… Cuando hice los trámites pertinentes para averiguar la suerte del envío, comprobé que no me había equivocado: El paquete estaba retenido. Había estado durmiendo el sueño eterno en Madrid durante siete días. ¿Por qué no se molestó nadie (exculpo totalmente a Amazon) en contactar con el destinatario del envío? Nunca lo sabremos. Amazon contactó con UPS ante mis preguntas y estos, finalmente, me llamaron. Necesitaban mi NIF para facturarme el despacho y el IGIC (el IVA canario, por así decirlo). Pregunté cuánto habría que pagar y me dijeron que 22€ de despacho, su correspondiente impuesto y el IGIC que grava la factura del artículo, en este caso, un 5% sobre 88€, unos 4.40€. Finalmente, el artículo, que en principio me suponía un ahorro de unos 30€ frente al precio de las tiendas de mi barrio, sólo me costó 4 ó 5 € más barato a costa de esperar casi dos semanas.

Obviamente, no me importa pagar IGIC. Es lo justo y sólo es un 5% del precio en factura, una cantidad que en una ganga no impide que la compra sea ventajosa respecto a los precios locales (tampoco me molesto en comprar por internet cuando el ahorro no supone más que un 5%). El problema de toda esta situación, además de las molestias causadas y el retraso sufrido, es que liquidar el IGIC de un envío comercial requiere la intervención de un agente de aduanas. El despacho no es sino eso: La comisión del agente por hacer su “trabajo”, y un agente de aduanas cobra normalmente entre 20 y 50 euros, independientemente de las características y coste del envío.

Un momento… ¿Incluso si el envío viene de Península o va a la Península? Sí. ¿Incluso si no es comercial? Sí. ¿Incluso si es un envío entre particulares? Sí. ¿Incluso si son bienes usados sin más valor que el personal o sentimental? Sí. ¿Incluso un autoenvío por mudanza? Sí. Sí, sí y sí. Para triste sorpresa de todos los que se han visto en esta situación, y que llenan los foros y blogs de internet de lamentaciones, quejas y gritos en el cielo, aduanas puede parar cualquier paquete. De nada sirve especificar un valor ínfimo, que es regalo o que son bienes usados, o que tú eres el pagador, remitente y destinatario, uno y trino: Cada día circulan por las aduanas millones de paquetes virtualmente imposibles de fiscalizar; por lo tanto, se selecciona una cantidad bajo determinados criterios y se procesa. El tiempo que se dedica en analizar un envío no puede resultar baldío a ojos de la Hacienda Pública, por lo que no tiene sentido una jornada fallida en la que se exculpara un alto porcentaje de cajas de efectos personales usados o paquetes de bajo valor comercial… Todos han de pagar un tributo merced al valor en factura o, en su defecto, razonable del contenido… y un agente de aduanas velará porque así sea.

La situación es tan absolutamente ridícula que, teniendo intención de enviar una botella de vino canario a un familiar en la Península, terminé adquieriéndolo en una tienda online afincada en aquellas tierras. ¿Por qué? Pues porque con impuestos y trámites arancelarios incluídos tocaba pagar más de 40€ adicionales mediante Paquete Azul de Correos (las empresas de mensajería habrían resultado aún más caras). Y no sólo eso: El destinatario del envío/regalo habría tenido que tomarse mil y una molestias para recoger el envío, entre otras, pagar (¿no era un regalo?) el IVA correspondiente al importe de la botella con lo que, primero, Aduanas envilece el regalo declarando su valor a quien lo recibe y en segundo lugar, obligándolo a pagar por él.

Como último apunte, mi recomendación es, a la hora de valorar una compra por internet, considerar siempre el precio hipotético resultante de sumar al PVP el despacho y el impuesto (IGIC, IVA). Para enviar cosas entre península y Canarias o al revés, alguno he conocido que se ha tomado un fin de semana para viajar con Ryanair o similares y llevar algo personalmente. Si no se tiene la posibilidad, no se me ocurre otra cosa que rezar al calvo de la Lotería para que tu paquete no sea elegido por los dioses aduaneros.

Enlaces de interés:

Canarias Bruta

Devinum

Amazon.es comienza a funcionar :D

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En Microsiervos echan un vistazo a la página de Amazon.es.
De momento en lo relativo a libros, como comentan en Microsiervos, Amazon no podrá marcar ninguna diferencia, ya que los precios están marcados por ley, aunque esto no afecta a los libros de editoriales extranjeras (una buena excusa para empezar a leer en inglés). Sin embargo, en el resto de artículos podrá hacer sus descuentos y promociones habituales.

Una particularidad de la tienda inglesa es el llamado FREE Super Delivery, por el cual hacen envíos gratuitos a España (incluso Canarias). En la página española no hay nada parecido, quizás por una falta de acuerdo con Correos. Lo que sí se mantiene, por suerte para los que vivimos fuera de la fiscalidad IVA, es el descuento del 18% respectivo en nuestras compras.

Acabo de hacer un simulacro de compra (es decir, he llegado hasta el punto previo a confirmar el pedido) en la página .ES y la .UK, y el artículo elegido me sale más barato en el dominio español de la famosa tienda. Quizás sea por el cambio de divisa; no lo sé. La cuestión es que no podríamos estar más de enhorabuena. Lástima que este desembarco de Amazon en España se haya dado en una época de crisis en la que los bolsillos de los españoles tienen poco que salvar a final de mes para gastar en artículos de ocio.

Algo que habría que recalcar (aunque posiblemente los usuarios lo noten en seguida) es que muchos de los productos ofertados son comunitarios, bien del propio Reino Unido o de otros países europeos. Por ejemplo, si buscamos una edición en blu ray de alguna película, nos van a salir las ediciones de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia… hay que tener mucho cuidado con esto a la hora de elegir. Tiene su lado positivo, y es que muchas veces las ediciones de otros países son bastante mejores que las españolas. Para los que aman el doblaje (servidor es fanático de la V.O., así que no es mi problema) esto puede ser un inconveniente, ante la falta de pistas en castellano.

En definitiva… creo que la llegada de Amazon a España es una gran noticia. Ahora sólo falta que tengamos más dinero para hacer compras online (de ilusiones también se vive).

Nota: Después de hacer pruebas con diversos artículos, he comprobado que en función de cuáles sean, la compra puede salir más barata en un dominio o en otro. Así que habrá que tener a mano una calculadora e ir mirando los precios de cada artículo para ver en cuál de los dos Amazon nos oferecen el mejor precio…

Estafados (o casi)

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Hace mucho tiempo, sobre todo a partir de las innumerables discusiones que hay en internet en torno a la mal llamada piratería, que se viene hablando del abusivo mercado de precios del ocio en España. Resulta incomprensible, cuando no turbador e indignante, que países con mayor renta per cápita tengan, además, mucho más baratos los artículos de ocio. Es el caso de Alemania, Reino Unido, Estados Unidos…

Los distribuidores alegan que se debe a la piratería, cómo no. Que el mercado español no puede abaratar los precios porque se hundiría. La verdad, les guste a ellos o no, es que el problema del mercado español es un sistema de distribución arcaico y sobretarificado por el cual muchas bocas quieren morder la misma manzana y al final, para saciar el estómago, se engordan las manzanas de manera que todos se lleven un bocado más grande. ¿Quién “paga el pato”? El consumidor, como siempre, que es quien va a abonar el precio al peso de una manzana que en otros sitios cuesta mucho menos.

Mi última compra por internet ha consistido en dos ediciones especiales blu ray: Por un lado, Avatar Edición Coleccionista, 3 discos. Por otro, la Alien Anthology, 6 discos. La compra la llevé a cabo en Amazon UK. Esta tienda on-line tiene dos ventajas mayúsculas: Primero, gastos de envío gratuitos a España, la opción FREE Super Delivery. Sí, tal cual suena. La segunda, que a los residentes en Canarias nos descuenta el 18% de VAT (IVA) del precio de los artículos, ya que no pagamos IVA.

Recibí el paquete con ambos artículos, en apenas una semana (algo impensable cuando compras a tiendas españolas, manda narices), tras pagar 47€. ¿Mucho o poco? Veamos… Tiendas españolas: FNAC, DVDgo… Tienen ambos artículos a entre 49€ y 65€… ¡cada uno! Y eso sin contar los gastos de envío, que por supuesto no son gratuitos. Ahora recordad que la libra es más fuerte que el euro y que los británicos tienen una mayor renta per cápita que los españoles. ¿Cuánto le cuesta a un británico friki satisfacer su afición y su hobby coleccionista? Mucho menos que a un español, obviamente. La comparación no es sólo odiosa, es insultante.

En resumen: Lo que en UK, a pesar de que la libra es más fuerte que el euro, me sale a 47€, sin gastos de envío y puesto en casa en una semana (y no olvidemos que Canarias está más lejos que el resto) en España me costaría alrededor de unos 120€ y me tardaría en llegar un mes. La pregunta es, ¿de verdad creen los distribuidores españoles que voy a contribuir voluntariamente a que me estafen? Lo siento pero no. Mi dinero se lo van a llevar distribuidores británicos. Yes, sir.  Y animo a todo el mundo a hacer lo mismo. Que lo llamen piratería si quieren.

 

Nota: Por supuesto, al comprador peninsular le habría salido la compra por algo más, unos 55€. Sigue siendo un precio irrisorio comparado con la estocada en la cerviz que nos endiñan las tiendas españolas.