ReplayGain: Por un volumen uniforme

No todas las grabaciones de audio suenan al mismo volumen (a pesar de que la industria discográfica esté empeñada en ello con resultados desastrosos) y muchas veces, al escuchar nuestra colección de mp3, o bien nos llevamos algún sobresalto o bien tenemos que estar pendientes del control de volumen para poder escuchar canciones que suenan más bajas que el resto. Esto es un incordio cuando menos y un verdadero problema en determinadas situaciones, por ejemplo si estamos conduciendo o concentrados haciendo ejercicio.

Muchos programas para pasar música al ordenador o el reproductor portátil traen la opción de “normalizar” las pistas de audio. Esto significa modificar la amplitud de la señal (la canción, vamos) hasta un tope concreto. Si se hace mal, por ejemplo aumentando en exceso la señal, se produce el efecto llamado clipping o recorte, que viene a ser, para hacernos una idea, como cuando en una cadena de sonido aumentamos el volumen más allá de la capacidad de los altavoces y se produce un carraspeo o raspado desagradable al oído. En la cadena siempre podremos devolver el volumen a un nivel adecuado, pero si la distorsión es producto de modificar el audio en sí mismo, no hay vuelta atrás.

Hace unos años el problema de dar uniformidad al volumen se enfocó desde otro punto: En vez de modificar la amplitud de la señal, había que modificar el volúmen de salida de forma adecuada a cada señal. Es decir, lo que hacemos nosotros de forma manual con el control de volumen, pero de forma automática y respecto a una medición hecha sobre todas las señales a reproducir. Este proceso no modifica la señal de audio, si bien añade una información al archivo para que el reproductor sepa a qué volumen debe reproducir dicho audio. En una lista de reproducción de muchas fuentes distintas, todas sonarán al mismo volumen y la escucha será más placentera, con las garantías de que no hemos modificado el rango dinámico de las canciones ni estamos distorsionando el sonido original.

ReplayGain viene especialmente bien cuando se trata de música comprimida con pérdida. ¿Por qué? Porque la música comprimida con pérdida no se puede normalizar sin perder aún más información sonora, y por tanto, más calidad. Un mp3, un wma o un ogg, formatos lossy en terminología  anglosajona, descartan información sonora a la hora de ahorrar espacio. Esa información descartada (perdida y no recuperable) lógicamente se deja notar a la hora de tratar dicho audio; pero además, si se trata y se pretende seguir usando en formato comprimido, habrá de pasar de nuevo por un proceso de descarte y pérdida de información (recompresión) por el cual deslavazamos una tercera vez el sonido (compresión-normalización-recompresión). En el caso de usar ReplayGain, el audio del mp3 original no se altera ni modifica en ningún momento: Simplemente le decimos al reproductor a qué volumen tiene que reproducirlo.

ReplayGain puede funcionar en modo “álbum” o en modo “pista”. Cuando escaneamos archivos de audio con ReplayGain, este analiza la amplitud máxima (peak) tanto de la pista en sí como la amplitud media del conjunto de pistas, en caso de que estemos procesando un álbum completo. A continuación nos dará dos valores recomendados, uno para la pista y otra para el álbum. Si le decimos al reproductor que reproduzca la música según los valores generales del álbum, aplicará un valor uniforme y si lo hacemos en cambio por pistas, aplicará valores particulares para cada archivo. La opción recomendable es analizar cada álbum en conjunto y reproducir en modo álbum para que el resultado sea proporcional. Si tenemos una carpeta con un batiburrillo de archivos de aquí y de allá, es mejor no analizar en modo álbum porque no tiene sentido sacar la media de elementos tan dispares, por lo que analizaremos en modo pista en su lugar.

Cada vez hay más reproductores compatibles con ReplayGain. Mi preferido es Foobar, no sólo por el ReplayGain sino por otras funcionalidades como las herramientas de conversión. También se puede personalizar la interfaz hasta convertirla en una obra de arte, aunque yo prefiero la pantalla básica y no he probado nunca a cambiarlo. El proceso que sigo normalmente es: Añadir a la lista el álbum y analizar los archivos con ReplayGain; a continuación se guardan los valores y listo. Mi reproductor de mp3 no es compatible con RG, como casi ninguno que yo sepa, por lo que a la hora de pasarle música, lo que hago es comprimir a mp3 usando la info de RG como modificador, desde el mismo Foobar. En este proceso sí estaremos modificando el audio al igual que al normalizar,  sin embargo la diferencia estriba en que ReplayGain propone un análisis de volumen conveniente a la percepción del oído, y no un simple cálculo de máximos como la función de normalización. Como resultado, escucho toda la música en mi mp3 sin tener que tocar ni una sola vez el control de volúmen, sin importar que tras una pista de heavy metal venga una de jazz y luego una banda sonora apacible.

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